Para evaluar la posibilidad de que una avalancha ocurra se miden distintos parámetros como presión barométrica, temperatura ambiente, humedad relativa, ángulo y perfil de dureza de la nieve. Las avalanchas ocurren generalmente en colinas con una inclinación de etre 30 y 60 grados, a temperaturas sobre cero y existe una capa de nieve dura sobre una capa menos densa y blanda de ésta. En la actualidad son personas las encargadas de hacer un monitoreo de esta condiciones in-situ, con el peligro que esto significa. El Smart Avalanche Rover (SAR) pretende mitigar el peligro de avalancha realizando un monitoreo de condiciones desde una ubicación segura.

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Cristian Reichert

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